La Ecología es el camino de restaurar el equilibrio en la Naturaleza, que contiene al Hombre.
El Dharma es el camino de restaurar la Verdadera Naturaleza de ese ser Humano.
En ambos conceptos se refleja el otro, sea cuando ésta se respeta o cuando se agrede.
La ecología es el respeto con reverencia, una vez que ha visto uno su propio interior
El Dharma es la armonía de ese interior con todas las cosas.
Buddha no es religión, así como Ecología no es política.
En estos tiempos escandalosos, donde el hombre ha perdido el rumbo, lo primero debe ser detenerse, y volver a mirar dentro…
Ahí encontramos todo lo necesario para uno mismo, para el otro, para la tribu y para el medio en que vivimos
De ahí surge la Actitud natural, que emana una alegría sincera
En ella crece la Intención de que todo vuelva a su cauce, en la forma de la Compasión
Allí crecerá el Amor Benevolente, que es la Acción recta
Y todo esto cierra el círculo con la Ecuanimidad, que es el Deleite de estar en este sistema virtuoso. Para volver a comenzar, y beneficiar a todos.
Hoy, a las puertas del invierno, me uno en un saludo reverencial ante la Naturaleza, esperando paciente una mano abierta del Hombre, con herramientas para la restauración.
Y uno mis palmas en un saludo ante la Naturaleza Original del Ser Humano, capaz de evitar el desastre…
Dharma y Ecología son un mismo instrumento disponible, sea en Patagonia, donde la nieve cae sobre la ceniza, o para la gran ciudad.
Ni en los cielos ni en medio del océano, ni en una gruta en las montañas se halla un lugar donde uno pueda permanecer a salve de las consecuencias de sus males actos.
Dhammapada